lunes, 19 de junio de 2017

No es lo que era

la zalamera donde comer es lo que era
Avenida de Reina Victoria

la zalamera donde comer es lo que era
Avenida de Reina Victoria

No sé si recuerdas que hace unos meses te hablé de la moda reciente de ponerles nombres femeninos, muchas veces con el artículo la más un adjetivo, a todo tipo de establecimientos, pero sobre todo bares y restaurantes. Puedes ver muchos más ejemplos en la entrada La Doña.

Pues aquí tienes un ejemplo más, con un adjetivo que me gusta mucho: zalamero/a. Una persona zalamera es alguien que hace frecuentes demostraciones de cariño (con besos, abrazos o palabras), a veces exageradas, y que quiere conseguir algo haciéndolas. Si la persona no quiere conseguir nada, no usamos esta palabra sino otras, como mimoso/a o cariñoso/a. Sin embargo, zalamero no es muy negativa; para el mismo concepto, si queremos ser más críticos, usamos otras palabras, como pelota, adulador/a o el taco lameculos.

El origen de zalamero es muy curioso: como muchas palabras del español, viene del árabe, y en concreto de la palabra salam 'paz' (que se usa en el saludo árabe salam aleikum), y se empezó a usar refiriéndose a las personas que continuamente estaban saludándote y deseándote paz.

Pero, además del nombre, este restaurante me llamó la atención por la frase que viene a continuación: donde comer es lo que era. La frase ya no es lo que era es casi una expresión para decir que algo o alguien ha cambiado. Veamos algunos ejemplos:


Vivir como un cura ya no es lo que era

La rutina de un sacerdote rural con 15 parroquias es frenética

(www.elpais.com)

En España, vivir como un cura significa 'vivir muy bien', o sea, comer bien, trabajar poco, etc. En este artículo, en cambio, nos cuentan cómo ha cambiado la vida de los curas que trabajan en zonas rurales, y que ahora tienen mucho más trabajo.


El 7 de enero ya no es lo que era


La liberalización del periodo de rebajas y el consiguiente adelanto de las ofertas durante las fiestas navideñas hacen del inicio oficial de la campaña una jornada más tranquila de lo habitual. Las colas no comenzaron a formarse hasta media mañana.


(elcorreoweb.es)

Antes, el día 7 de enero había colas enormes en las puertas de las tiendas porque empezaban las rebajas de enero. Ahora, cada tienda hace rebajas cuando quiere, por eso el 7 de enero ha perdido importancia.

¿Y por qué el restaurante La Zalamera usa esta frase para decir que allí comer es lo que era? Pues porque los restaurantes han cambiado muchísimo en España en todos los aspectos (decoración, carta, cantidad, etc.). Aunque yo pienso que ha habido muchos cambios positivos (por ejemplo, ahora puedes encontrar comida de todo el mundo en Madrid), para muchos comer en un restaurante ya no es lo que era. Eso piensa el humorista Agustín Durán, que nos da su opinión sobre los restaurantes modernos en este monólogo:



La frase ya no es lo que era se usa muchas veces con nostalgia: lo de antes era mejor que lo de ahora, así que se expresa el deseo de volver al pasado. Por eso, voy a aprovechar para mostrarte las palabras con las que expresamos ese sentimiento en España: la nostalgia o añoranza.

expresar nostalgia


Y para nostalgia, la que expresa esta pintada:

que vuelva el campo
Oviedo (Asturias)

Nostalgia de la naturaleza, del paraíso perdido... ¿Y tú, qué echas de menos, qué añoras, a quién extrañas? 

¡Hasta pronto!






jueves, 15 de junio de 2017

Robado sabe mejor



Hace ya bastantes años, muchas de las personas que entraban a pedir dinero en el metro decían una frase muy curiosa que se ha quedado en la memoria de la mayoría de los españoles: Es triste pedir, pero más triste es robar. La verdad es que la frase era un poquito fuerte, porque sonaba casi a una amenaza; era como si dijeran: Cuidado, te estoy pidiendo dinero por las buenas, pero mejor dámelo, porque si no podría robarte.

He recordado esta frase al encontrar estas pintadas, especialmente la segunda, la que está en verde, porque la idea que defiende es la contraria: Mejor robar que pedir (pedir, cuando no se especifica qué se pide, normalmente transmite la misma idea que mendigar).

no mendigues lo que puedes robar
Calle Tribulete



En nuestra época, las desigualdades sociales han aumentado: hay más gente que pide dinero o ayuda, más mendigos, más gente sin techo. Y al mismo tiempo, desgraciadamente, en las sociedades occidentales se extiende la aporofobia, que es el nombre técnico para el odio, miedo o rechazo que muchas personas sienten hacia las personas pobres. 

Quizá por eso, muchas de estas personas prefieren robar a pedir. Y además...


robado sabe mejor
Corredera de San Pablo



Como esto estaba escrito en la puerta de un supermercado, aquí saber se refiere al sabor de la comida, y no al conocimiento. Quiere decir que la comida que robas tiene mejor sabor que la comida que compras. Quizá sea verdad: la comes con más satisfacción porque robarla es peligroso, y has conseguido superar ese peligro. Pero tengo que reconocer que no me he arriesgado nunca a comprobar si es verdad, y espero no tener que hacerlo nunca.

Hay otro tipo de robos que no tienen ninguna relación con las personas pobres y que, sin embargo, en España no son castigados tan duramente. El sistema legal español protege, sobre todo, la propiedad individual, y por eso es más fácil ir a la cárcel por robar comida en un supermercado que por robar dinero público (o sea, el dinero del estado, el dinero que es de todo el país).

De estos robos nos hablan los siguientes carteles:


nos roban de la hucha
Hospital Clínico


nos roban de la hucha
Hospital Clínico



Estos carteles protestan contra los intentos de privatización de algunos hospitales públicos (de los que te hablé en El chocolate del loro hace tiempo y que todavía continúan). Estos hospitales se han pagado con el dinero de todos los ciudadanos (bueno, menos algunos, que practican otro tipo de robo: no pagar impuestos) y ahora los beneficios se los llevarían empresas privadas.

Lucha rima con hucha. ¿Conoces esta palabra? Llamamos hucha a cualquier objeto que nos sirva para guardar dinero poco a poco con la intención de ahorrar y más tarde usarlo. Las más típicas tienen esta forma: 




La palabra hucha también se puede usar como metáfora: no para un objeto sino para cualquier otro lugar o mecanismo que permita guardar un dinero para conseguir un objetivo. Así, por ejemplo, en España se habla de la hucha de las pensiones para referirse al conjunto del dinero que hace muchos años se reservó para pagar las pensiones (y del cual, por cierto, casi no queda nada ahora, porque el Gobierno actual lo ha gastado en otras cosas).

En conclusión: los gobernantes nos roban porque nos quitan nuestro patrimonio, o sea, nuestra propiedad colectiva, para dárselo a otras personas. Este tipo de robos casi nunca tiene castigo.


En el último cartel de hoy aparece otra idea interesante:


robar un banco
Calle Hierbabuena



El autor del cartel piensa que es un delito mayor fundar un banco que robarlo. Y es que, como te conté con más detalle en Bancos al banquillo, los bancos -y los banqueros, claro- son los mayores culpables de la crisis económica en España. Y siguen siéndolo: la semana pasada, un banco español se vendió por un euro a otro banco, y muchas personas que habían invertido en él se han quedado sin su dinero. Eso sí, sus directivos se van a casa con pensiones de varios millones de euros. 

Pues a mí me parece que muchas veces es verdad lo que dice este cartel. Como dice el refrán, quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. ¿Y a ti, qué te parece? 

¡Hasta pronto!


miércoles, 7 de junio de 2017

Me la suda la condesa


Recientemente he visto por las calles de Malasaña muchas pegatinas con la cara de una mujer muy conocida en toda España y más aún en Madrid:

soy especial
Calle de San Onofre

Si te fijas un poco, verás que la mujer de la imagen grande de la derecha es la misma de las dos pegatinas pequeñas que están abajo a la izquierda. Pero hay una pequeña diferencia:

soy especial
Calle de San Onofre

Supongo que la has visto: en las pegatinas de abajo, la mujer está bizca (con los dos ojos mirando hacia el centro de su cara). Eso me hace imaginar que en realidad la frase soy especial es una burla. Además, están jugando con su nombre: se llama Esperanza, es conocida popularmente por Espe, así que han cambiado -ranza por -cial.

Si decimos de alguien que es especial, normalmente es algo positivo: es una persona diferente, original, con su propio carácter, su propia sensibilidad, etc. Sin embargo, si alguien lo dice de sí mismo, como esta mujer en el cartel (que habla en primera persona y dice soy), resulta bastante criticable y da una mala imagen de ella.

También tenemos la forma especialito/a, que usamos para criticar a las personas: decir de alguien que es especial es positivo, pero decir que es (muy) especialito/a es una crítica, porque significa que es raro/a. 

¡Ojo! No es lo mismo decir de una mujer que es especialita que decir que es especialista. ¡Fíjate lo que cambia el significado con una sola letra!


Pero volvamos a las fotos: la mujer en cuestión se llama Esperanza Aguirre y es una política madrileña (del PP, el partido conservador que ahora gobierna) que ha pasado por muchos puestos. Los dos más importantes: ministra y presidenta de la Comunidad de Madrid. Ha sido una persona muy importante en la política madrileña, y ha terminado marchándose de la política porque ha estado demasiado cerca de varios casos de corrupción.

Yo no sé si Esperanza Aguirre es especial o especialita, pero le aplicaría esta frase que vi en la puerta de una tienda y que me encantó:




Sí, se la aplicaría porque ha sido una persona muy importante, sí, pero nada agradable. Y yo creo cada vez más que lo único importante en esta vida es que la gente te quiera. 

De todas formas, ahora que ya ha dejado la política, puedo también aplicarle esta frase de Joni cambiándola un poquito:


nos la suda la duquesa
Calle de Espíritu Santo

Yo tendría que decir me la suda la condesa, porque Esperanza Aguirre es condesa por su matrimonio con un conde (o sea, condesa consorte).

¿Y qué quiere decir que me la suda? Es una forma bastante grosera de decir que me da igual, que no me importa nada ella ni lo que diga ni lo haga. O sea, que me provoca indiferencia absoluta.

Hace poco tiempo, un diputado de izquierdas, Pablo Iglesias, le reprochó al presidente del gobierno su indiferencia ante algunos asuntos, y lo hizo con palabras que llamaron mucho la atención. Son estas:

Como usted maneja la prosa de Lope con destreza he estado reflexionando sobre la expresión que utilizaría usted. Tiene usted varias opciones: Me importa un comino el informe de los letrados, me importa un pimiento, me importa un huevo, me importa un rábano o me importa un pepino, incluso tiene usted las fórmulas más directas: Me la trae floja, me la suda, me la trae al fresco, me la pela, me la refanfinfla, incluso he encontrado una (...) que creo que se adapta perfectamente a su estilo: me la bufa.

Lo que el diputado llama fórmulas directas son en realidad tacos, palabras malsonantes. Parece que ya han llegado incluso al congreso de los diputados (lo que a mí me parece fatal, la verdad).

Recojo en esta imagen las diferentes formas de expresar indiferencia que usó Pablo Iglesias y alguna más, para que tengas un panorama completo, agrupadas según su uso:


expresar indiferencia


¿Tenéis tantas expresiones en tu lengua para expresar indiferencia? Cuéntamelo, que no me da igual, que no me es indiferente, que no me resbala, que no me trae al fresco.

¡Hasta pronto!


miércoles, 31 de mayo de 2017

Spanish dream

A diferencia del llamado sueño americano, o sea, la idea extendida en Estados Unidos de que en ese país todo el mundo puede tener éxito en la vida, el sueño español es bastante triste. 
    
Hace ya muchos años que los diferentes gobiernos de España, con la colaboración activa de la Unión Europea, se convencieron de varias cosas: 

- De que buena parte de nuestra agricultura, y sobre todo nuestra ganadería (sectores económicos muy importantes hasta los años 60 del siglo XX) no podían competir con las de otros países.

- De que la mayor parte de nuestra industria no era rentable ni competitiva.

- De que España no era un país de pensadores ni de investigadores, por lo cual no era necesario invertir mucho dinero en estos sectores.

¿Qué es lo que se ha fomentado, a cambio, en nuestra economía? Lo refleja muy bien esta pegatina que vi en el escaparate de un banco:


Spanish dream
Calle Fuencarral

Sí, así es: España se ha convertido en las últimas décadas en un país de camareros y cocineros. No es que antes no hubiera muchos; siempre ha habido muchos, porque España ha sido siempre un país con muchos bares. Pero es que ahora son los bares, los hoteles, las discotecas, los bares de copas, los miles de restaurantes... 

La hostelería (el sector económico que da alojamiento y comida a los viajeros) es el único ámbito de trabajo que sigue creciendo. A pesar de que nuestro gobierno actual insiste en que estamos cada vez mejor, la verdad es que el empleo sigue siendo poco y malo: mal pagado, de poca duración y con malas condiciones en general, o sea, curro precario

Así que el único sueño posible de los jóvenes españoles es convertirse en camareros, porque ese será muy probablemente su futuro si no se van de España. Me dicen mis alumnos muchas veces que, en comparación con los de sus países, en España los camareros son mucho más profesionales; y yo me digo: ¡A la fuerza ahorcan! (este refrán se usa aplicado a alguien que tiene que hacer algo en contra de su voluntad, porque no le queda otra solución). En otros países, la gente hace de camarero o camarera durante un tiempo; en España, puede ser tu empleo para toda la vida.

Y querer ser camarero tampoco te garantiza un trabajo. Fíjate en estos carteles de bares:


no hay camarero en la terraza
Calle Augusto Figueroa

se pide y se paga en barra
Calle Bravo Murillo

En el centro de Madrid, los bares que tienen terraza tienen camareros que se dedican a atenderla: tomar el pedido, servir y cobrar. Claro que te cobran un poquito más por ese servicio. Sin embargo, como ves, en estos dos bares no había camarero en la terraza, así que había que ir a pedir a la barra (el mostrador del bar, donde, detrás, están los camareros) y también pagar en la barra.

En los barrios periféricos de las ciudades, y también en los pueblos, esto es bastante normal: no existe un servicio de camareros para la terraza, son los clientes los que piden y se lo llevan a la terraza. Y los precios, en este caso, son los mismos que en la barra.


En fin, aunque me resulta bastante triste este tema porque me da mucha pena ver tantas vocaciones frustradas entre la gente joven de mi país, quiero darle un final más práctico. Tanto si quieres ser camarero como cliente de un bar en España (cualquiera de las dos cosas es bastante probable), hay algunas frases que tienes que conocer, y las más básicas son las que tienes en la imagen de debajo. Te pongo siempre todas las opciones: las formas con o con usted, con vosotros o con ustedes, con yo o con nosotros, dependiendo de la situación. En los bares, lo más habitual es tratarse de (o vosotros, si son varias personas), pero dependiendo del tipo de bar (si es un bar normal o la cafetería de un hotel muy elegante, por ejemplo) y de la edad del camarero o los clientes, también a veces se usa usted (o ustedes, si son varios clientes).


frases típicas de bares


Me despido con esta canción, homenaje de Daniel Higiénico a los pobres camareros, que tan duro trabajo tienen:





¡Hasta pronto! ¡Nos vemos en los bares!


jueves, 25 de mayo de 2017

Pura vida

El título de la entrada de hoy es, para mí, la fórmula de saludo más bonita de todo el mundo hispanohablante, y da nombre a este bar de copas del barrio de Chamberí:


pura vida
Calle Covarrubias


pura vida
Calle Covarrubias

Esta fórmula se usa en Costa Rica, tanto en los saludos como en las despedidas. Con frecuencia es la respuesta a un saludo y es equivalente a muy bien. Pero suena mucho mejor, ¿verdad? Pura vida suena a optimismo, a vitalidad, a ganas de vivir.

Un saludo muy diferente es este otro que vi en un muro del centro de Madrid:


qué hay de nuevo
Calle Caballero de Gracia

Esta fórmula no es de uso habitual como saludo en España (no sé si en otros países hispanohablantes sí lo es). Si se usa, generalmente se hace de broma, recordando el famoso saludo de Bugs Bunny: ¿Qué hay de nuevo, viejo? O también a veces se usa en su sentido más literal, no como saludo; es decir, se usa para preguntar si hay noticias o novedades sobre algún tema. Con este sentido lo encontramos en muchos títulos de noticias o entradas de blogs:


¿Qué hay de nuevo en el cine? (El Nuevo Diario)

¿Qué hay de nuevo en el amor? Lo nuevo en el mundo del ligue (Glamour)


Y ya que te hablo de saludos y despedidas, quería hacer aquí una lista de "preguntas frecuentes", o sea, de las preguntas que año tras año me hacen mis alumnos sobre este tema. Quizá te resuelvan también alguna duda.


saludos y despedidas



Te quiero recordar (porque de esto ya te hablé con más detalle hace tiempo, en la entrada No me des los buenos días) que, cuando describimos los saludos (no cuando saludamos), solemos usar el verbo dar, como puedes ver en este cartel:

Calle Atocha

Si nos referimos a otros saludos más informales (hola, qué tal, qué hay, buenas, etc.) solamente usamos el verbo decir, no el verbo dar.

Y no me quiero despedir sin recordar la importancia de saludar. Tengo la sensación de que estamos perdiendo esta buena costumbre, que sirve para decirle a la otra persona: Te he visto, sé que estás ahí, reconozco tu presencia y sé que no eres una mesa, una silla o cualquier otro objeto. ¿Tu también notas que la gente se saluda cada vez menos, o es una imaginación mía?

Aquí tienes un vídeo argentino que nos recuerda esa importancia:





Como habrás observado, en este vídeo unos saludan diciendo Buenos días (en plural) y otros diciendo Buen día (en singular). En España, en cambio, la fórmula Buen día se usa para expresar un deseo en las despedidas (como forma corta de la frase Que tengas / pases un buen día).

Y llegó la hora de la despedida: hasta pronto, chao, hasta la vista. ¡Buen día!


martes, 16 de mayo de 2017

El amor es una película


Si el amor es una película, ¿es buena o mala? ¿Un largometraje o un corto? ¿Es un drama, un melodrama o una comedia? ¿Es de acción o de suspense? Es una buena metáfora, hablar del amor como de una película, porque, igual que películas, hay amores para todos los gustos. Como te decía en una entrada anterior del blog, sobre amores no hay nada escrito

Y paseando una noche por Malasaña, encontré una pintada de alguien que nos cuenta cuál es su visión del amor, no muy optimista, por cierto:


oraciones de relativo con preposición
Calle Galería de Robles



O sea, que en el amor siempre te toca el peor papel de la película: te abandonan, sufres, no te quieren, etc. Pero esto es lo que le pasa al poeta callejero que escribió esto, no a todo el mundo, afortunadamente, y espero que no sea tu caso.

Menos optimista todavía es la siguiente pintada, también muy poética, que no sé si debemos entender literalmente, como una referencia a la violencia dentro de la pareja, o como una metáfora. Me gusta, porque suena muy bien (poéticamente hablando), la coincidencia de los verbos acariciar y apuñalar. 
          
Acariciar viene de caricia ('un gesto de cariño o amor que consiste en pasar suavemente la mano por encima de alguien o de algo') y apuñalar viene de puñal ('arma pequeña de acero, cortante, como un cuchillo, pero que solo hace daño con la punta'). Existen muchos verbos formados a partir de sustantivos o adjetivos que tienen esta misma formación: acuchillar (de cuchillo), atormentar (de tormenta), abrazar (de brazo), aburguesarse (de burgués), acatarrarse (de catarro), acortar (de corto), alargar (de largo), agrandar (de grande), etc.


oraciones de relativo con preposición
Calle Embajadores



Se puede entender, como te he dicho, de dos maneras: literalmente, entendemos que alguien, en la primera fase de la relación, fue muy apasionado en sus caricias, pero después, cuando la relación se estropeó, llegó a apuñalar a su pareja; metafóricamente, y creo que esta es la mejor interpretación, entiendo que esa persona fue tan apasionada expresando su amor como su desamor.

Como hablábamos de amor, quizá no te has fijado en algo que tienen en común estas dos pintadas poéticas: la misma estructura gramatical. Son dos frases complejas que unen dos ideas:

El amor es una película + en esa película, siempre interpretas el papel que nunca elegirías

Me acariciaste el pecho con pasión + lo apuñalaste con la misma pasión


En ambos casos, necesitamos una preposición: interpretar un papel EN una película y apuñalar CON pasión. Por eso, al unir ambos conceptos en una sola frase, usamos no solamente la palabra que, sino también esa preposición más el artículo el/la/lo/los/las. En la lengua muy formal, es posible no usar el artículo, pero, como ves, incluso en la poesía lo habitual es usarlo. También es posible usar, en lugar de que, el pronombre cual/cuales (que siempre necesita el artículo delante), pero también resulta un poco más formal.


Otro ejemplo muy bonito que me encontré hace poco es este de la persiana de un bar, el bar Angie de Malasaña:


oraciones relativas con preposición
Calle de la Palma

Oraciones relativas con preposición
Calle de la Palma



El mensaje no parece de amor en este caso, aunque, en realidad, no tengo muy claro qué quiere decir. Me gusta porque hace una conexión entre mujeres y lobos que no es muy habitual. Tradicionalmente, el lobo, un animal cazador y peligroso, está asociado con los hombres, mientras que a las mujeres se las ha asociado más con los felinos (la mujer pantera, la ropa de piel de leopardo), animales enigmáticos y que no son muy de fiar (o sea, que es difícil tener confianza en ellos).

Signifique lo que signifique esta metáfora del lobo, aquí tenemos la misma estructura que en los casos anteriores: se usa la preposición A porque la construcción del verbo salir, en este caso, nos la pide. Si fuese una frase simple, diríamos:

A algunas mujeres les salen lobos de la cabeza

Este es solamente uno de los posibles usos del verbo salir. Si quieres repasar todos los demás, puedes hacerlo en la entrada Tu cocina se sale.

Por otro lado, en ejemplos como este, que se refieren a personas, también es posible usar, en lugar de el/la/lo/los/las que o cual/cuales, el pronombre quien/quienes (o sea, que podríamos decir Mujeres a quienes les salen lobos de la cabeza), pero es mucho más formal.

Bueno, ¿te han gustado las fotos de hoy? Espero que sí y que te hayan servido para aprender o repasar esta estructura. Si quieres, además, practicar un poco, puedes hacer los ejercicios que tienes al final. ¡Hasta pronto!









lunes, 8 de mayo de 2017

Aquí y allá

Hay alguien que lleva varios años pintando una firma muy corta y discreta por las paredes de todo Madrid. El nombre es Til, pero no sé quién es. Son firmas como esta:

       
Til
Calle Augusto Figueroa


A veces no se conforma con una sola firma. Si encuentra una pared que le gusta, la llena:

Til
Calle de la Madera

Hace pocos días, vi por primera vez una pegatina suya:


aquí y allá
Calle Augusto Figueroa

Suena un poco a despedida, porque Til dice estuvo, como si nunca más fuera a pintar en las paredes. Y con su aquí y allá nos da una buena oportunidad para hablar de estas palabras y otras que forman grupo con ellas: aquí, acá, ahí, allí y allá.

Para empezar, te diré que las tres que usamos sistemáticamente en España son las que terminan en : aquí, ahí y allí

Por ejemplo, en este cartel también vemos la preferencia por aquí:


aquí, ahí, allí
Calle Princesa

Acá
y allá, en España, se usan en determinadas combinaciones y expresiones, como veremos más adelante; sin embargo, en algunas zonas de Latinoamérica prefieren acá y allá, en lugar de aquí y allí. Así que lo único que tenemos en común todos es la palabra ahí.

Como hay mucha variación dependiendo de las zonas, voy a describirte solamente el uso habitual en España. Es el que aparece explicado en esta imagen:


aquí, ahí, allí


Cuando usamos estas palabras, por lo tanto, es necesario tener en cuenta dónde está la persona con la que estamos hablando; el espacio cercano a esa persona es el espacio intermedio, es ahí, si esa persona no está a nuestro lado. Por ejemplo, si hablamos por teléfono desde España con alguien que está en Alaska podemos preguntarle:

¿Qué tiempo hace por ahí?

Alaska está muy lejos de España, pero nuestro interlocutor (la persona con la que hablamos) está en Alaska. Como ves en la imagen de arriba, usamos ahí cuando nos referimos al territorio cercano a nuestro interlocutor.

Reservamos la palabra allí, entonces, para cuando situamos algo que no está cerca de nosotros ni tampoco de las personas con las que estamos hablando. Un buen ejemplo es el precioso nombre de esta librería:

aquí, ahí, allí
Calle del Ave María
Esta librería ha abierto en una antigua peluquería, con bonitos azulejos como los que también te mostré en Una cabeza bien amueblada, y han tenido el buen gusto de mantener toda la decoración de la fachada. Pero hoy hablamos del nombre de la librería:

aquí, ahí, allí
Calle del Ave María

No sé si reconoces el origen de este nombre tan peculiar: es parte de un famoso microrrelato del escritor guatemalteco Augusto Monterroso. Este relato es una sola frase:

Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Se han hecho muchas interpretaciones de este relato, porque es tan abierto que permite muchas. Pero hoy nos interesa el allí: alguien se despertó en el pasado y allí, en el lugar donde estaba, todavía estaba el dinosaurio. Cuando el autor escribe esto, está lejos de ese lugar, pero los lectores también lo estamos. Por eso usa allí.

También podemos usar la palabra ahí cuando hablamos del pasado, si nos referimos a algo que pasó en el lugar donde está nuestro interlocutor en el momento de la conversación:

Ella estaba sentada ahí, donde estás tú ahora.


Pero, como te he dicho más arriba, en España también usamos las palabras acá y allá, aunque en contextos determinados. En esta imagen resumo las características de estos usos:


aquí y acá, allí y allá



Bueno, pues eso es todo por hoy. Ya sabes que...




¡Hasta pronto!


martes, 2 de mayo de 2017

Cuidado con el perro

Es muy habitual, especialmente en zonas de casas (no de pisos), en pueblos o en las afueras de las ciudades, encontrar carteles que dicen Cuidado con el perro

Lo que no es tan habitual es que te adviertan para que tengas cuidado con el dueño del perro, como lo hacen en esta casa de un pueblo de Sevilla:


cuidado con el perro
Carmona (Sevilla)

Cuidado con... es una manera de advertir de un peligro, o sea, de avisarte antes de que alguien o algo puede causarte un mal, un daño. Así que el dueño de este perro también es peligroso, parece.

Más raro es encontrar una advertencia sobre un perro en un piso, como vi en una ciudad de Asturias:




cuidado con la perra
Gijón (Asturias)

No solamente es raro ver este cartel en un piso, que está en alto, así que la perra no puede ser un peligro para los que pasan por la calle. Es que, además, nos advierten del peligro de que la perra lame; lamer significa chupar ('pasar la lengua por encima de algo'), y es el que más se usa cuando hablamos de los animales. Bueno, la verdad es que no parece muy peligroso, excepto si la perra te puede contagiar alguna enfermedad, pero, de todas formas, es difícil que la perra pueda hacernos eso desde el primer piso, ¿no?

Fíjate, en el cartel han escrito cuidao, no cuidado, reflejando una pronunciación informal muy extendida (si quieres leer más sobre esto y ver más ejemplos, entra en ¿Me ha tocado o ma tocao?), que es, además, especialmente frecuente y marcada en Asturias.

Otra cosa de las que nos suelen advertir con la frase cuidado con... es de la existencia de un desnivel entre la calle y la entrada de una tienda o bar. Es muy frecuente que, para entrar, tengamos que bajar de nivel, y entonces encontramos este cartel:


cuidado con el escalón
Calle María de Zayas

Normalmente, la diferencia de altura es poca y tenemos que bajar un solo escalón. También son muy frecuentes estos desniveles dentro de los bares y restaurantes, así que ¡es muy importante que entiendas bien este cartel, o te puedes caer!

Cuando alguien nos dice ¡Cuidado! no es lo mismo que cuando nos dicen ¡Cuídate! Fíjate en este otro cartel:

cuídate
Calle Juan de la Encina

Cuídate es una expresión que decimos cuando nos despedimos de alguien, muchas veces después de decir adiós, hasta luego, hasta pronto, etc. Su uso demuestra interés por la otra persona. La usamos porque no vamos a ver a esa persona en mucho tiempo y queremos que esté bien; también cuando pensamos que la otra persona está pasando una mala temporada de salud o de problemas que pueden afectar a su salud.

En la pintada, imagino a una persona que ha sufrido una ruptura de pareja, ha roto su relación sentimental con alguien (alguien con quien no ha tenido hijos), y, sin embargo, le desea lo mejor. La mención a los hijos que no tuvieron resulta un poco dura, por eso imagino que la persona que escribió esta pintada no se siente nada bien.

Te dejo esta imagen para que recuerdes mejor esta diferencia entre las dos expresiones:


cuidado / cuídate


¡Hasta pronto y cuídate mucho!