jueves, 15 de junio de 2017

Robado sabe mejor



Hace ya bastantes años, muchas de las personas que entraban a pedir dinero en el metro decían una frase muy curiosa que se ha quedado en la memoria de la mayoría de los españoles: Es triste pedir, pero más triste es robar. La verdad es que la frase era un poquito fuerte, porque sonaba casi a una amenaza; era como si dijeran: Cuidado, te estoy pidiendo dinero por las buenas, pero mejor dámelo, porque si no podría robarte.

He recordado esta frase al encontrar estas pintadas, especialmente la segunda, la que está en verde, porque la idea que defiende es la contraria: Mejor robar que pedir (pedir, cuando no se especifica qué se pide, normalmente transmite la misma idea que mendigar).

no mendigues lo que puedes robar
Calle Tribulete



En nuestra época, las desigualdades sociales han aumentado: hay más gente que pide dinero o ayuda, más mendigos, más gente sin techo. Y al mismo tiempo, desgraciadamente, en las sociedades occidentales se extiende la aporofobia, que es el nombre técnico para el odio, miedo o rechazo que muchas personas sienten hacia las personas pobres. 

Quizá por eso, muchas de estas personas prefieren robar a pedir. Y además...


robado sabe mejor
Corredera de San Pablo



Como esto estaba escrito en la puerta de un supermercado, aquí saber se refiere al sabor de la comida, y no al conocimiento. Quiere decir que la comida que robas tiene mejor sabor que la comida que compras. Quizá sea verdad: la comes con más satisfacción porque robarla es peligroso, y has conseguido superar ese peligro. Pero tengo que reconocer que no me he arriesgado nunca a comprobar si es verdad, y espero no tener que hacerlo nunca.

Hay otro tipo de robos que no tienen ninguna relación con las personas pobres y que, sin embargo, en España no son castigados tan duramente. El sistema legal español protege, sobre todo, la propiedad individual, y por eso es más fácil ir a la cárcel por robar comida en un supermercado que por robar dinero público (o sea, el dinero del estado, el dinero que es de todo el país).

De estos robos nos hablan los siguientes carteles:


nos roban de la hucha
Hospital Clínico


nos roban de la hucha
Hospital Clínico



Estos carteles protestan contra los intentos de privatización de algunos hospitales públicos (de los que te hablé en El chocolate del loro hace tiempo y que todavía continúan). Estos hospitales se han pagado con el dinero de todos los ciudadanos (bueno, menos algunos, que practican otro tipo de robo: no pagar impuestos) y ahora los beneficios se los llevarían empresas privadas.

Lucha rima con hucha. ¿Conoces esta palabra? Llamamos hucha a cualquier objeto que nos sirva para guardar dinero poco a poco con la intención de ahorrar y más tarde usarlo. Las más típicas tienen esta forma: 




La palabra hucha también se puede usar como metáfora: no para un objeto sino para cualquier otro lugar o mecanismo que permita guardar un dinero para conseguir un objetivo. Así, por ejemplo, en España se habla de la hucha de las pensiones para referirse al conjunto del dinero que hace muchos años se reservó para pagar las pensiones (y del cual, por cierto, casi no queda nada ahora, porque el Gobierno actual lo ha gastado en otras cosas).

En conclusión: los gobernantes nos roban porque nos quitan nuestro patrimonio, o sea, nuestra propiedad colectiva, para dárselo a otras personas. Este tipo de robos casi nunca tiene castigo.


En el último cartel de hoy aparece otra idea interesante:


robar un banco
Calle Hierbabuena



El autor del cartel piensa que es un delito mayor fundar un banco que robarlo. Y es que, como te conté con más detalle en Bancos al banquillo, los bancos -y los banqueros, claro- son los mayores culpables de la crisis económica en España. Y siguen siéndolo: la semana pasada, un banco español se vendió por un euro a otro banco, y muchas personas que habían invertido en él se han quedado sin su dinero. Eso sí, sus directivos se van a casa con pensiones de varios millones de euros. 

Pues a mí me parece que muchas veces es verdad lo que dice este cartel. Como dice el refrán, quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. ¿Y a ti, qué te parece? 

¡Hasta pronto!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios me encantan y me emocionan. ¡Soy así de vanidosa! Bueno, en serio, la verdad es que me encantaría que comentaras todo lo que te ha venido a la cabeza mientras leías la entrada. ¡Gracias por ayudarme a mejorar! Los comentarios no se publicarán automáticamente, los leeré antes para evitar el spam, así que puedes tardar unas horas en ver tu comentario publicado.